viernes, 13 de julio de 2007

Los Dueños de la Noche

Tomado de Portafolio el 3 de Marzo de 2007.

Tienen menos de 35 años y en sus manos están los bares y restaurantes de moda en Bogotá.


Están entre los 25 y los 35 años. Muchos pusieron sus ahorros, a otros sus papás les prestaron la plata. Pensar en el restaurante, bar o discoteca a la que les gustaría ir fue el motor de inspiración. Querer ser empresarios, su aspiración. Así se lanzaron al mundo de la gastronomía la diversión. Y tuvieron éxito.

Sostenerse es lo más difícil y crecer lo más retador. Ahí están mandando la parada en estos negocios en Bogotá. Se han instalado en los polos importantes de desarrollo en este campo al norte de la capital y se han dirigido a los jóvenes entre los 18 y los 35 años, de estrato 5 y 6. Y a sus familias.

Aunque no existen cifras claras, es una realidad que cada día se abren más restaurantes en Bogotá, según Lilia Linares, presidenta de la Asociación Colombiana de Industria Gastronómica (Acodres). Al respecto Alberto Villanueva, analista de la misma entidad, sostiene que el problema es que así como muchos se abren otros tantos se cierran y no lo reportan.

"Lo cierto es que cada vez se montan más y se mantienen porque en las grandes ciudades, este es uno de los aspectos en los que más se gasta cuando los ingresos familiares mejoran. El incremento en el gasto en alimentación, representa mayor apertura de restaurantes. Por ejemplo, a los centros comerciales, va más gente con capacidad de consumo.

Pero, también se cierran cada vez menos. Lo que sucede es que el propietario de un establecimiento que mueva ventas por más de 20 millones de pesos mensuales y que haya invertido en su apertura, por ejemplo, 200 millones de pesos, previamente debe haber hecho un estudio de mercado y de factibilidad".

Gavana, Genoveva, Velvet... ¡arriba la rumba!

Cuando Andrés Ardila le dijo a sus papás que si le prestaban ocho millones de pesos para montar un bar la respuesta fue: "Está loco, o se lo beben los amigos o se alcoholiza".

Tenía 21 años y estaba en la universidad estudiando publicidad.

Un tío suyo le oyó el cuento y le sonó interesante. Así que convenció al papá de Andrés y entre los dos le dieron la plata. "Como a los tres meses se las devolví", dice.

A uno de sus socios, Antonio Turbay tenía 24 años-, le fue mejor. Los papás le prestaron la plata, aunque con ciertas dudas. "Se sorprendieron con el éxito".

Ellos se unieron a otros cuatro todos están entre los 25 y 35 años gomosos de la rumba y abrieron Gavana, uno de las discotecas de moda de Bogotá.

"Queríamos volver a los 80 con la bola de espejos y tener grupos en vivo, pero también el concepto de cross over: rock en español, tropipop, música en español ", cuentan.

Se pusieron de moda para la rumba joven y para los grupos y cantantes nuevos. "Han pasado 46 artistas diferentes". Y cuentan orgullosos la lista de éxitos: "Kaleth Morales se presentó primero aquí, lo mismo Silvestre Dangond, Geraud y Naty Botero. Hemos lanzado artistas y los hemos puesto de moda", dicen.

El éxito del negocio lo sintieron de inmediato cuando, cuentan ellos, otros comenzaron a imitar el sitio. "No nos asusta la competencia, entre más lugares allá en el mismo sector, hay más movilidad de gente. Unos entran a un sitio y otros al nuestro, aunque ya contamos con una clientela bastante fiel".

Dueños de la noche, quisieron crecer y nació Genoveva. "Para gente más joven, Abrimos a las 6 de la tarde. Los muchachos se pueden encontrar ahí, tomarse unos tragos y quedarse a rumbear o irse para otro lado".

Y los hermanos menores de este grupo son Velvet y Amika.

Crecer no les asusta. En el primer negocio invirtieron 80 millones de pesos . Hoy en día el montaje de un nuevo sitio se acerca a los 800. Reinvierten lo que ganan y, claro, acuden a los bancos. "Cuando uno tiene un negocio ya no se ve como empleado en otro lugar y eso lo motiva a seguir formando empresa", dice Antonio Turbay, que estudia Relaciones internacionales y ciencia política.

Este grupo de jóvenes empresarios también se metió en el negocio de la gastronomía. Son los dueños de Palos de Moguer, Bigben y La criolla. Y todavía tienen cuerda para más, pues este año planean abrir otros sitios para rumbear.

Un proyecto de grado que se convirtió en realidad

El proyecto de grado no se lo tomaron como un simple requisito para obtener el diploma de administradores de empresas sino como una oportunidad real de tener su propio negocio.

Por eso Felipe Vásquez y un compañero de la universidad pensaron en algo que les gustaba hacer salir a comer-. Entonces comenzaron a idear el restaurante al que les gustaría ir y encontraron un punto en común: el sushi.

"Somos consumidores apasionados y nos metimos a aventurar en el tema", recuerda Vásquez.

Ahí surgió hace seis años Takami, como se llama la sociedad -a la que se unió otro amigo y el restaurante.

"Aquí no había cultura de sushi y sólo dos o tres restaurantes lo ofrecían. Hoy día ya hay más de 50 sitios para comerlo. Es un producto tan conocido que ya es un plato preferido por muchos niños", comenta Felipe Vásquez, uno de los socios de Takami.

El restaurante original ya no existe, pero en negocio no desapareció, es más creció rápidamente porque ahora Takami es una empresa dedicada al negocio de la gastronomía con siete restaurantes propios: tres Osakis (especializados en sushi), 80 sillas (se llama así por tener ese número de puestos, dedicado a los pescados) y tres Sipote Burrito (de comida rápida mexicana).

"Tres líneas de negocios diferentes, pero una sola administración que está a cargo de uno de los socios, que había trabajado en banca de inversión. Contamos con un centro de procesos y uno de compras que distribuye a todos los puntos. En este negocio hay que estar muy encima para que todo funcione", comenta Vásquez.

Aunque ya tengan experiencia, estén creciendo y confíen en que escogieron el camino que era, este grupo de amigos que está entre los 28 y 32 años, saben que mantenerse es complicado.

Según Vásquez, "la competencia es enorme por lo que hay que apostarle al servicio y al ambiente. Pensamos mucho en el diseño de todo y cada línea de negocio tienen su propia identidad".

Aunque no se habla de cifras, los resultados son satisfactorios. "Sí es rentable si se hace bien, los esfuerzos que uno hace se notan y ayuda a no estar en el negocio equivocado."

Están aprovechando que el mercado de los restaurantes está en auge. Han visto surgir muchos, pero también desaparecer otros tantos.

5 comentarios:

Patricia dijo...

Este es un ejemplo fantastico para quienes queremos algún día formar nuestras empresas... como con organización, ganas, buenas estrategía, pensamientos azules, competencia leal, y trabajo en equipo, se logran grandes cosas, ser reconocidos, hacer capital, y alcanzar gran solvencia económica.

Jaime dijo...

Una muestra clara, de como se puede hacer empresa con pocos recursos, con empuje, con una idea nueva, sin mucha experiencia...Pero la clave definitivamente esta en un buen trabajo de grupo, muchas ganas, mucho compromiso y hacer las cosas bien obviamente.

etoile dijo...

Interesante! Es un buen ejemplo para darse cuenta que el proyecto de grado no debe quedarse en solo un proyecto..Claro ejemplo de personas emprendedoras, demostrando que la falta de capital no es una limitante..

Anónimo dijo...

Los dueños de la noche uno de sus miembros fue el causante de una paliza en el bar Gavana hace pocos dias reportado por el periodico EL TIEMPO el dinero se le subio a la cabeza y cree q puede molestar a quien quiera

Anónimo dijo...

Hi,

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Thanks