jueves, 19 de julio de 2007

La Señorita Antonia

Por Alethia Bogoya.
__________________________________________________

I


Te estás alistando Antonia. “El gris no va contigo”. . Haces una mueca, volteas la mirada y te pones ese sombrero de cintas…..cintas grises. Esta bien Antonia, el gris puede ser el color que necesites hoy. Por fin el notario de la Notaría Única No.1 regresa de su viaje por la capital y va a firmar de 3:30 p.m. a 4:30 p.m. las partidas de matrimonio.


Te pones en camino, no esta lejos, no hay prisa. La Seño Rosita te saluda, “Buenas tardes, Señorita Antonia”. Te vas poniendo pálida, pero alcanzas a responder, más por decencia que por otra cosa. ¿Señorita? ¿Acaso no sabe que me casé con Benito Juárez? ¿Acaso no leyeron “todos y todas” las cartitas de participación y no oyeron “todos y todas” las campanas de la iglesia aquel 3 de Mayo del 56? Antonia, tal vez no tienen memoria, hace tanto tiempo ya, y a tu marido nadie lo ha visto, nadie lo ha escuchado, nadie tiene en su recuerdo siquiera su nombre.


Abres la cartera y sacas un papelito amarillo con un número, 0125098, es el número de tu partida de matrimonio. Ahora sí me van a creer!. Llevas poco más de un mes en estos atavares. “Buenas tardes, Señor Joaquín.” Saludas cordialmente al auxiliar de turno tal como lo ensayamos ayer una y otra vez. “Antonia, la postura, acuérdate de tener la espalda siempre recta y sonreír…..Antoniaaaa!, la manga de la chaquetita gris!....esta sucia!... ¿Cómo pudo pasar?....no importa, disimula, acuérdate de la postura”. “Buenas tardes, Señor Joaquín, vengo a reclamar mi partida de matrimonio, pues sepa Usted que me casé un 3 de mayo con el Señor Benito Juarez”. “Señorita Antonia, si quiere tome asiento, el señor notario no demora en llegar.” Estás nerviosa, piensas que no va a venir, que tal vez no valga la pena, que tal vez Benito nunca existió. Has empezado a creer que ellos tienen la razón, “todas y todos”. Y vuelves a ese 3 de mayo y te ves en tu vestido blanco con florecitas azules, pequeñitas, casi imperceptibles. Miras alrededor y Benito no aparece. Lo buscas en la casa cural, en la acera del frente, en la cabina telefónica, en la fuente de soda….no aparece. “Señorita Antonia, lamento decirle que el Señor notario sufrió un percance, pueda ser que la próxima semana ya este mejor”. Antonia, no desfallezcas, guarda la compostura, no empieces a gritar, a zarandear a Joaquín…


“Señorita Antonia, se encuentra Usted en el Hospital de los Afligidos, tenemos entendido que sufre de una rara enfermedad, la mantendremos bajo estricta vigilancia”.


II


Te estás alistando Antonia. “El gris no va contigo”. Haces una mueca, volteas la mirada y te pones ese sombrero de cintas…..cintas grises. Afuera, esta lloviendo, ojala fuese amor…


De nuevo todos vuelven a ser la Seño Rosita, y Joaquín, y el Notario y los otros (los que no nombramos), están listos para que tú hoy sí puedas hablar con el Notario.


Tal vez ese 3 de mayo esté petrificado en tú corazón, tal vez Benito Juárez hoy venga con esas florecitas azules, pequeñitas, casi imperceptibles para “todos y todas” pero no para ti.


III


Señorita Antonia hasta cuando seguirá con ésta idea loca de que Usted es una Señora!


“Es tarde ya, y la Señorita Antonia no muestra mejoría alguna, yo diría que empeora. Es necesario subir las dosis de los medicamentos.

Hospital de los Afligidos – 3:00 p.m. – Médico de Turno, Benito Juarez”

4 comentarios:

Santiago dijo...

muy chevere, cinematográfico, contundente, dos historias enmarcadas dentro dela ficción

etoile dijo...

Uy.. que buen escrito, me encanto..! te felicito..! muy bueno, siempre esta uno a la expectativa; manejas una intriga con una sutileza bastante interesante…

Patricia dijo...

A mi también me fasino, sería una excelente obra teatral.

Mezclas los dos mundos por los que atravesamos muchos seres humanos en la vida, con la única diferencia que unos lo hacen sumergiendo su mente con tan solo unos cuantos segundos, pero lamentablemente otros se quedan ahí para siempre, consumiendose en recuerdos y sueños por los cuales no se lucho.

Bien..-.

Jaime dijo...

Hay situaciones tan drásticas y tan fuertes psicológicamente, que pueden fácilmente llevarnos a la locura o al suicidio...Es ahí, donde se reflexiona acerca de lo frágil que es la vida, los sueños y nuestro corazón...

Gracias.